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miércoles, 6 de agosto de 2014

Reseña de la exposición en el BAN! 2014-05/08/2014


Breve reseña de la exposición del festival BAN! 2014, Pedro Contreras.
Buenos Aires Negra


A lo largo de los años, los crímenes pasionales, o entre parejas siempre han tenido una relevancia significativa, y hoy, con los medios de comunicación atentos a este tipo de crímenes violentos, parecería que el índice aumentó, pero en realidad siempre existieron. Tanto de un sexo como de otro. SE TRATA TAMBIÉN DE UNA MEZCLA DE MORBO, QUE DESGRACIADAMENTE, HOY HACE SUBIR RATINGS, VENDER DIARIOS, ETC. LOS MOTIVOS DEL PORQUÉ LA GENTE CONSUME ESTE TIPO DE NOTICIAS PODRÁ SER ANALIZADO DESDE UN ASPECTO MAS SOCIOLÓGICO, PERO ESCAPA A LA DISERTACIÓN DE HOY.

Breve crítica al término crimen pasional

 

 ¿A qué se le llama en la actualidad “crimen pasional”?: Al homicidio cometido entre marido y mujer, concubina y concubino, novio y novia, parejas anteriores, amantes.

En la Argentina, en el 78% de las veces estos homicidios son cometidos por los hombres contra las mujeres.


Vemos así que se ha elegido cuidadosamente un nombre para estos hechos, que dista mucho de su real significado. No se nombra la finalidad del crimen, como en los supuestos nombrados en el párrafo anterior. Se elige un adjetivo que esconde los verdaderos motivos de su comisión.

 
“En la jerga periodística, la palabra “pasión” se utiliza para expresar un marcado entusiasmo por ciertas prácticas y disciplinas. Así, es común escuchar o leer “pasión por el fútbol” o “pasión por la música”, por citar sólo dos ejemplos, Sin embargo, jamás en mi vida he escuchado que cuando un barrabrava asesina a otro de un equipo adversario, se caracterice el hecho como “crimen pasional”, por no hablar ya de un músico exaltado que rompe su guitarra en la cabeza de un colega. Salvo, claro está, que la colega sea mujer y haya existido una relación afectiva con el homicida.”


Hablando estrictamente de lo pasional el enamorado afirma que YO Y TU son UNO y está dispuesto a comportarse como si realmente fuese así.

A partir de esto se tiende a deformar las relaciones afectivas, por lo expuesto anteriormente, la fase “normal del “enamoramiento” se vuelve una enfermedad del sentimiento, que determina la violencia.

El apasionado, traza un círculo sagrado, que envuelve a él y su “amada” todo lo demás, lo que está afuera, no existe. LA ASPIRACIÓN DE TODO APASIONADO ES VOLVERSE UNO CON EL OTRO.

La persona se apasiona tanto con el otro que acaban transformándose en una parte del otro, en un objeto de posesión y cuando el otro declara su independencia, se sienten lesionados profundamente. Como si un brazo les hubiese sido arrancado.

viernes, 18 de julio de 2014

¿Nueva teoría criminológica?

 



La criminología, dicen por ahí, debe preguntarse ¿por qué suceden los hechos criminales?  ¿qué lleva a una persona a delinquir? dentro de estos delitos se incluyen por supuesto desde el hurto más insignificante hasta el crimen más horroroso. Por supuesto que son estos últimos los que adquieren más trascendencia.
 
Numerosas teorías criminológicas son las que podemos nombrar, algunos podrán optar por ser genetistas, otros se inclinarán por teorías más sociológicas, etc.
 
Podríamos debatir días y noches enteras sobre la razón de ser del delincuente. Seguramente alguno de ustedes podrá recurrir a la "necesidad" como origen del delito cometido, otros a una "enfermedad", etc. pero hay algo que se nos está escapando y lo digo a propósito de una noticia que pude leer y comentar esta mañana: "la estupidez humana". No está dentro de ninguna teoría pero podríamos incluirla. Copio a continuación la noticia, espero no alarmarlos con que delincuentes "tan peligrosos como estos sigan sueltos". Y que a pesar de todo, tengan un buen fin de semana.


Un hombre de 25 años que estaba por retirarse de una comisaría tras recuperar su libertad le robó el celular al oficial de servicio y volvió a quedar detenido, en un insólito hecho que sucedió en las últimas horas en la localidad platense de Abasto.
 
Según se informó, el joven había ingresado a la comisaría 7ª por una tentativa de robo. Cuando la Justicia ya le había dado su libertad, se guardó el teléfono Motorola Blackberry de uno de los efectivos que le estaba haciendo los últimos trámites.
 
El robo del celular, que estaba apoyado sobre la mesa, fue observado por otro policía de la seccional. Tras una requisa al sospechoso, los agentes encontraron el teléfono y volvieron a detener al hombre.
 
 

domingo, 6 de julio de 2014

jueves, 3 de julio de 2014

LA VISITADORA

 -Breves notas sobre Concepción Arenal-
                                                                               (Por Lourdes Farall)

                          


                             
Leí su nombre por primera vez en La Sociedad Carcelaria, un libro escrito por Elias Neuman y Víctor Irurzun donde citaban un concepto de Concepción Arenal que me había dejado pensando no solo en el contenido de la idea sino en ella como una mujer misteriosa, de las que aparecen y desaparecen, y en el transcurso dejan sus palabras, sus obras, sus libros como una pista que se continua sólo si de parte del que la persigue existe un genuino interés en encontrarla.
Al leer su aparición en ese libro, pensé en ella – en su persona- y también surgió por detrás, fugaz, la imagen de Silvina Ocampo; una como un holograma de la otra. Silvina en esas fotos donde se la ve sentada desafiando al fotógrafo y a todo lo que haya alrededor.  
Luego de esa breve aparición de Concepción Arenal en mis lecturas, me acordé que en Buenos Aires existe una calle con su nombre que comienza en Palermo y termina en Chacarita y me pregunté quién habrá sido el responsable de la idea de recordarla de ese modo.
Concepción Arenal Ponte, nacida en La Coruña en 1820, que tras la muerte de su padre – un militar liberal antimonárquico, quien fue reprimido por su posición ideológica, entrando a prisión y luego muriendo, tal vez por los achaques de ser un contrario en un contexto desfavorable-  y en una decisión tomada entre mujeres (su madre y dos hermanas) se instalan en Cantabria en la casa de su abuela paterna. Luego a causa de la muerte de una de sus hermanas, el resto de las mujeres de la familia continúa sus traslados y llegan a Madrid.
Esa característica de contrario ideológico que se le había atribuido a su padre permanecería activa en la joven Concepción, que quería estudiar en la universidad, y a la que se le había ocurrido que vestirse de hombre era la única forma posible para que una mujer de la época pueda entrar en el selecto circulo de la educación. Por lo que llevó a cabo el plan y consiguió filtrarse como oyente en clases de Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid en el año 1841.
La mayoría de los textos periodísticos que hablan sobre Concepción Arenal comienzan con una presentación en la que destacan la adversidad de los tiempos en los que nació y del coraje que tuvo para enfrentarse a la estructura de pensamiento de su tiempo. El coraje y las agallas que destacan estos textos tienen su explicación en que la obcecación de Concepción Arenal se basaba en la reivindicación de la capacidad intelectual de la mujer y en la lucha por instalar el derecho de las mujeres a recibir igual educación que los hombres. Hombres que no solo configuran un ente abstracto “el hombre”, si no que hablaba hombres concretos, los maridos o futuros maridos de esas mujeres que no solo serían profesionales expertas en la organización de un matrimonio sino que además también podrían ser sus compañeras en las aulas de cualquier universidad.   
Pero el problema sería otro: el hecho de que una mujer travestida, usando métodos engañosos se filtre en círculos absolutamente masculinos y desde allí logre cambios y genere cuestionamientos.
Con toda la coyuntura en su contra, Concepción se casa con Fernando García Carrasco, abogado y escritor y junto a él colabora en el periódico La Iberia. Al morir su marido, continua con su destino de traslados y mudanzas y retorna a Cantabria, esta vez con dos hijos y viuda. Allí conoce a  Santiago Masarnau, miembro de la organización creadora de las conferencias de San Vicente de Paúl (un grupo de hombres católicos laicos, que formaban parte de algo parecido a lo que hoy en día entendemos como “Voluntariado”, que enfocaban la caridad como una misión  desde el punto de vista no solo de la ayuda a los pobres sino también de la fundación de un movimiento de lucha por la dignidad y la integridad humana, entregando parte de su tiempo a la misión. Una especie de entrepreneurs de la caridad y la dignidad).
En 1855, en un gesto inesperado, Masarnau convoca a Concepción Arenal para que se haga cargo de las “Conferencias de mujeres”, con la idea de que esas nuevas conferencias estén desvinculadas y no sean asociadas directamente con las conferencias masculinas “y aun procuró, sin lograrlo, que tomara diverso nombre, solícito en deslindar las dos instituciones por el inconveniente en confundirlas”[1]. A raíz de esa oportunidad que Masarnau le dio, Concepción Arenal escribió “La beneficencia, la filantropía y la caridad” a modo de aporte a la Conferencia de mujeres” (algunos artículos españoles sostienen que esta dedicación de Concepción Arenal en la Conferencia de mujeres está ligado al posterior nacimiento de Caritas). Luego continuando con su costumbre de camuflarse bajo identidades masculinas (creo que ya a esas alturas lo hacía más por el hecho de confrontar a través de las picardías molestas) presentará ese mismo trabajo en un concurso de la Academia de Ciencias Morales y Políticas firmando con el nombre de uno de sus hijos, Fernando. El modo irregular que había elegido para presentar sus escritos generó revuelo y polémica aunque, de todas formas, terminaron premiándola y en ese momento se convertiría en la primera mujer galardonada por la academia.[2]
En 1863, es nombrada Visitadora de Cárceles de Mujeres en La Coruña. Allí comienza un periodo de elaboración de ideas para mejorar la vida de los internos en las cárceles y para la reforma de las instituciones penitenciarias. Sus publicaciones al respecto fueron libros de poesía y ensayos como: “Cartas a los delincuentes” (1865), “Oda a la esclavitud” (1866), “El reo, el pueblo y el verdugo”,  “La ejecución de la pena de muerte” (1867).
En un extracto de la Carta Primera de “Cartas a los delincuentes” Concepción Arenal manifiesta, con expresiones sensatas lo que otros definen con desprecio como “Garantismo”: “Tal vez no creáis que existen criaturas que en la prosperidad se acuerdan del infortunio, y amparadas por la ley y honradas por la opinión, quieran tender una mano amiga a los que la ley condena y la opinión rechaza”[3]. Intentando con esas palabras presentarse ante esas otras criaturas decepcionadas e incrédulas (los presos, los destinatarios de su carta) ante las visitas de los que vienen de afuera a tenderle una mano, a escucharlos; como un intento de acercamiento, convencida de que sus visitas no eran visitas basadas en el morbo y la mera limosna si no que en voluntades como esas hay un móvil que trasciende el mero acto de caridad, algo que va más allá y que se compromete en la convicción de que hay almas que pueden ser salvadas.
  
                                            


Muchos conceptos constitutivos de la obra de Arenal me retrotraen a ese espíritu misionero católico con el que fue formada y educada esta autora (Concepción Arenal se había educado en un colegio de señoritas donde se impartía una rígida educación cristiana). Pero lo que la vuelve particular y la destaca es el modo en que interpretó esos preceptos católicos con los que fue educada para convertirlos en un acto de voluntariado arriesgado; el hecho de haber elegido comprometerse con las tareas de visitadora de cárceles, de vincularse con los internos diciendo las palabras que nadie decía, haciendo con esas palabras un acto vivo y funcional: “Yo no soy de los que creen que un hombre condenado a presidio no es un hombre ya; que no merece en nada la consideración que debemos a nuestros semejantes, ni puede ser tratado como un ser racional. Yo no soy de los que creen que en una prisión no se comprende ninguna idea de justicia, ni halla eco ningún sentimiento honrado, ni gratitud: no. Yo os considero como hombres, como criaturas susceptibles de pensar y de sentir, como hermanos míos, como hijos de Dios…Yo sé que un gran número de vosotros comprenderá lo que digo, sentirá lo que siento, porque sé que todos podíais haber dejado de caer donde estáis, y que todos podéis levantaros”.  
Al leer el modo que usaba la autora para comunicarse con los privados de la libertad se advierte una sugestión, en ciertos momentos, un tono desesperado, con la urgencia del poeta que embandera la esperanza como meta pero que en medio de su peregrinación encuentra grietas que lo desaminan. Un discurso en donde el hombre libre que traspasa los muros de los presidios y que a pesar de ello no pierde su condición de libre viene a ser el espejo del hombre encerrado y que al estar frente a frente, esa misma imagen de la visita irrita al preso porque le muestra la diferencia, le comprueba de forma contundente el cuerpo vivo del castigo. Esa impresión que Concepción Arenal desarrolla en estas cartas siempre provienen desde un solo punto de vista: el hombre privado de su libertad que no tolera verse en el espejo del hombre libre. Esa visión es parcial porque no menciona el mecanismo de estigmatización que opera a la inversa: ¿qué motivos tendría un hombre prisionero para sentirse igual de hombre que un hombre libre, si es el hombre libre el que elabora el etiquetamiento del delincuente? El hecho de estar entre rejas genera un status de señalamiento y culpabilidad. ¿Y quién es el encargado de juzgar y culpar?: el hombre libre, avalado por sus conductas licitas, “amparadas por la ley y honradas por la opinión” usando las palabras de la autora.
Pero dejando de lado el mecanismo de estigmatización, el concepto central en los propósitos de Concepción Arenal es instalar la confianza en los internos. Esa es su misión mas conmovedora y lo demuestra aplicando sus convicciones a través de acciones; circulando por las cárceles, generando vínculos, entregando su tiempo no como una forma de experimentar con esos extraños seres que conforman la sociedad carcelaria, recabando información para luego utilizarlas como un elemento para sus trabajos teóricos, para después salir y mezclarse entre los hombres libres y justificar sus trabajos intelectuales a costa de haber tenido el coraje de mezclarse con los delincuentes: “…en aquel hombre tan sujeto, al parecer, tan abrumado por el yugo de la disciplina, que por todas partes le hace ver los estrechos límites de su cautiverio, hay una cosa libre, el espíritu.” [4]

                                 


Había algo más en el fondo de su convicción como visitadora de presidios, algo que no tenía que ver precisamente solo con el deseo de imponer el discurso de la esperanza y de luchar para despertar en el endurecido corazón de los prisioneros sentimientos de progreso; también puede sospecharse algún tipo de identificación con ese estado de perdida de la libertad. Y esa identificación tal vez se demostraba en las formas de relacionarse con el mundo: no haber abandonado nunca la idea del anonimato, estos detalles se manifiestan, por ejemplo, en el hecho de usar el nombre de su hijo Fernando para firmar sus textos o en pistas como las que se encuentran en una nota de La Vanguardia [5] de Barcelona, donde cuentan que Concepción Arenal se habría ocupado de destruir todo rastro de su biografía para no ensombrecer su producción intelectual.   





[1] Suarez, Federico, “Santiago Masarnau y las Conferencias de San Vicente de Paúl”, pag. 162; 1994, Ed. RIALP.
[3] Arenal, Concepción, “Carta a los delincuentes”, pag. 4, http://www.biblioteca.org.ar/libros/71301.pdf

[4] Arenal Ponte, Concepción, Estudios Penitenciarios, t. II, pag. 29
[5] La Vanguardia - http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20140404/54404643153/concepcion-arenal-feminismo-espana-mujeres-escritoras-activistas-penalistas-derecho-penitenciario.html                            

En vivo y en directo.


 
 
 
La noticia policial. Su lectura e interpretación ante lo inexplicable.

 

 

La noticia policial en general, parece no alarmarnos, una víctima más de lo que hoy denominamos legalmente como femicidio, o violencia de género, por ejemplo y lamentablemente pasa a ser un tema recurrente, habitual, diario. Todo se torna confuso, todo se vuelve un texto que ocupa espacio en los diarios, sitios virtuales de información, etc.

Nosotros: expectantes. Acostumbrados. Esperando que otra noticia policial del mismo tenor o aún mayor,  reemplace el hecho en cuestión. Desde el “caso María Soledad” hasta la actualidad se nos han presentado todo tipo de delitos, que, casi en forma dantesca, nos muestran una realidad que anteriormente conocíamos por medio de novelas policiales, escritas o en películas, pero gracias al avance de la tecnología, que tan bien nos hizo, podemos presenciar crímenes en vivo y en directo y no solo eso: los detalles más macabros y espeluznantes de los hechos policiales se nos presentan ante nosotros en distintas formas.

Pero pocas veces hemos tenido la paciencia, delicadeza e interés de investigar de qué se trata la noticia policial. Solo la dejamos pasar, como un componente más de un matutino que al dar vuelta la página nos encontramos un jugador de fútbol festejando un gol, abrazando un compañero.

Siguiendo el ritmo vertiginoso de las noticias policiales, me encuentro con una que me llama la atención, entre tantas otras, por la violencia utilizada y  las edades de los partícipes (víctima y victimario).

Un joven de 20 años fue detenido por el crimen de Serena Rodríguez, la adolescente de 15 años que fue hallada muerta en un descampado en Moreno .
Así lo confirmaron a LA NACION fuentes policiales.

En tanto, un informe forense preliminar, determinó que la joven recibió heridas de arma blanca en el estómago, en el tórax y el cuello.

 

“joven de 20 años”, “Heridas de arma blanca”, “adolescente”, “descampado”, “estómago, tórax y cuello”. Palabras que no dejan de hacer ruido en mi cabeza, aún razonando la frecuencia con la que se suceden este tipo de hechos.

A raíz de esta noticia, me propuse formular una hipótesis del móvil criminal, comúnmente llamado: ¿Qué puede llevar a una persona a cometer este tipo de crímenes?

Olvidándonos de las edades de los partícipes y del caso puntual, les propongo que hagamos un ejercicio mental:

Ud. Sr. lector, sospecha que su pareja le es infiel. En un principio la sospecha es una simple desconfianza, llamémosle “celos”. Con el correr del tiempo, la sospecha aumenta, ciertos gestos, mensajes, miradas, lo empiezan a convencer de que lo que antes era una sospecha, ahora puede transformarse en una realidad, en una certeza.

Ahora bien, las opciones de los que solemos llamarnos “neuróticos” como definición psicológica dentro de un comportamiento “normal”, ante tal situación, serían:

a)    Hablar con nuestra pareja, para aclarar el tema;

b)    Abandonar la relación, ante la duda;

c)    Seguir como si nada hubiese pasado, y ver qué pasa con el tiempo.

Seguramente a ud. señor lector puede ocurrírsele alguna otra idea, pero me pregunto y sea sincero con su respuesta: ¿Mataría a su pareja por ese motivo?

Confío en que la mayoría de ustedes respondería con un contundente “NO”. El simple hecho de ver el cadáver de lo que en vida fue su esposo/a, novio/a, frío, tieso, probablemente impregnado en sangre, haría poner su sistema nervioso a flor de piel, paralizándolo de solo pensarlo. Repito, confío en un criterio razonable  en la mayoría de ustedes.

 Avancemos un poco más, si esto nos sucediese a la mayoría de nosotros, la respuesta a la conducta contraria sería simplemente: “lo hizo porque está loco”.

Bien, estamos de acuerdo en algo. Esa persona no es igual a nosotros. Si está loco o no, lo determinarán quienes estén capacitados para diagnosticar patologías similares.

Pero el núcleo del asunto que pretendo abarcar, en este universo de locuras pasionales, es preguntarme y preguntarles: ¿Se puede entonces estar loco para realizar este tipo de conductas, pero tener una vida “normal”  como la suya, sr. Lector?

La respuesta a grandes rasgos, es evidentemente que sí y la encontramos en una patología denominada: celotipia.

La celotipia como  patología la podríamos definir como: el delirio que se le presenta a una persona, en forma de certeza, de que el ser amado le es infiel.

Esa certeza, es justamente eso, es la afirmación contundente e irrefutable de que el ser amado le es infiel y créanme que no existirá razón en todo el universo que pueda descartar esa idea. Es justamente por eso, un trastorno delirante mediante el cual sin ningún tipo de lógica o parámetro razonable la persona se convence de la infidelidad y llegado a este punto nada ni nadie podrá convencerlo de otra cosa, es por eso que se denomina “trastorno paranoide delirante” .

En estos casos, una vez que se determina que estamos hablando de una celotipia, debemos dejarlo en manos de especialistas en la materia, psiquiatras, psicólogos, etc.

Pero salgamos del ámbito psiquiatra y repreguntémonos: ¿Qué puede llevar a una persona a cometer este tipo de crímenes?

La respuesta es simple: una patología, en este caso se denomina celotipia, pero créame Sr. lector que existen infinidades de patologías que determinan la estructura de una personalidad que pueden llegar a concluir en situaciones como estas, es decir: crímenes aberrantes, violaciones y sacar lo peor de la naturaleza humana, entender este tipo de cuestiones nos ayudará en cuestiones simples y cotidianas que creemos entender, como por ejemplo: leer un diario.

viernes, 30 de mayo de 2014

LA JUSTICIA AL SERVICIO DE LA MODA

 
 D. Velez Sarfield
 
 
Después de un tiempo sin postear una entrada a este blog, por cuestiones que tienen que ver más con la literatura y que luego daré a conocer, me dispuse hoy por la mañana a escribir sobre algunos temas interesantes relacionados con la justicia, el derecho penal, procesal penal, cárceles, etc. que tanto material nos ofrecen (a veces, por desgracia), pero me detuve en una noticia que es tapa de un diario patagónico en el día de hoy, una noticia que no dejará de asombrarnos, que realmente interesa, importa, que es de vital importancia para el correcto funcionamiento de los poderes del Estado, pero principalmente para el Poder Judicial de la Provincia de Chubut. Antes de aburrirlos con la intruducción me parece oportuno tipear textualmente el titular: "INSÓLITO: EL SUPERIOR TRIBUNAL OBLIGARÁ A ABOGADOS A USAR CORBATAS EN LAS AUDIENCIAS".
 
Si señores, el derecho del siglo XXI está entre nosotros, la modernización en su máxima expresión ha llegado a vuestros hogares para brindarles mayores garantías a la hora de defenderlos como debe ser: CON CORBATA!
 
El código procesal de la Provincia de Chubut es uno de los más admirados de todo el país, por su impronta en la oralidad y demás cuestiones que fueron tomadas, y con razón, como avances fundamentales en la justicia nacional que "tanto miedo da..."
 
Ahora, cinco magistrados (CINCO) que representan el máximo Tribunal de una provincia han dedicado papel, tiempo, tinta y "CONOCIMIENTOS JURÍDICOS " para RESOLVER estas cuestiones.
 
El matutino dice además: "La decisión se tomó en el último plenario que lleva el número 4.203 y se realizó el pasado martes 27 de mayo en la Sala de Audiencias del máximo órgano judicial de la provincia. El debate sobre el tema llevó más de una hora y media. Los cinco integrantes del Superior dieron sus puntos de vista, llamando la atención la posición de algunos que hicieron mención no solamente al uso de corbatas: también corbatín (sic), moño y pañuelo. Y hasta togas."
 
Dejo los comentarios al margen, pero mientras en la misma provincia, ciudades como Comodoro Rivadavia, Trelew y aledaños no pueden controlar la ola delictiva y las consecuencias sociales que esto tiene, ciudades en las que la población pide a gritos respuestas judiciales ante determinados conflictos (De los cuales muchos son responsabilidad de algunos magistrados) encontramos al mayor Tribunal de la provincia preocupados por corbatas, corbatines, moños y pañuelos...
 
Nadie es mejor ni peor abogado por vestirse de tal o cual forma, de hecho vemos algún que otro juez federal usando anillos de unos cuantos miles de dólares que usa todas las mañanas un moño o corbatas de marcas muy caras. El mismo juez sobre el que pesan sospechas de corrupción por doquier.
 
Ahora, no puedo dejar de preguntarme: El abogado que no pueda costearse una corbata, ¿Será un mal abogado? o ¿Podrá solicitar el beneficio de litigar sin corbata? quizás puedan implementarlo. Tal vez implementar ese beneficio les demandará mas tiempo, papel y conocimientos que luego se verán reflejados en algún Código Procesal de última generación.
 
Terminando esta breve reflexión sobre la moda, los usos y costumbres, como abogado lamento mucho el retroceso que nos da a toda la comunidad jurídica este tipo de noticias. Eso sí, Velez Sarfield estaría orgulloso (En el año 1869). Felicitaciones por esta magnífica resolución! pero recuerden: aunque la mona se vista de seda...

noticia

sábado, 26 de abril de 2014

ELIOT NESS Y EL ASESINO DEL TORSO (Por Lourdes Farall)

I.
Esta es la historia de “el asesino del torso” de Cleveland y también es la forma en la que conocí a Eliot Ness el detective que intentó descubrir la identidad del asesino del torso.
Tanto la ausencia del homicida como la exacerbada presencia del detective, en este caso en particular, me dejaron pensando en la foto de Eliot Ness; su mirada y su postura en la foto carnet que encontré en wikipedia.
                                             
                                          

Lo mas usual hubiera sido que yo haya llegado a conocer la existencia de Eliot Ness por la actividad que lo hizo famoso, como un agente que luchaba para imponer el orden en Chicago durante la ley seca y por haber fundado a Los Intocables, lo que se relaciona directamente con las mafias y los crímenes organizados de la era Al Capone.
Mirada profunda, en las fotos en las que se lo puede observar, las pupilas directas a la cámara y el pelo engominado con extrema disciplina, el  mismo método disciplinado y severo que utilizó para confeccionar una lista de agentes colaboradores libres de vinculaciones sucias con los gangsters.
Como miembro del departamento del Tesoro, Ness fue elegido para encabezar los operativos contra las mafias que operaban con el contrabando de alcohol, la prostitución y delitos afines a estas actividades.
De esta forma, la historia comienza a ensamblarse. El grupo de Al Capone empezó a desplegar esfuerzos para seducir a los agentes de Ness mientras él y sus intocables operaban absorbiendo información a través de redadas e intervenciones de teléfonos.  Una batalla cinematográfica y concentrada en estos dos grupos; la configuración de la infinita lucha entre la supuesta blancura de la legalidad y la aparente oscuridad de lo prohibido.
Eliot Ness pudo desarticular y desvanecer el poder de Al Capone en Chicago pero no pudo descubrir quién era el sujeto que amenazaba con terror y desmembramientos a la población de Cleveland. Este enigma – un verdadero signo de preguntas que da vueltas en loop hasta alcanzar un espiral hipnótico, como en las películas clásicas- parece haber marcado un punto de inflexión en el carácter imbatible del investigador.

II.
Las familias de Cleveland alarmadas por la secuencias de unos extraños asesinatos –ocurridos en una población floreciente y progresista- necesitaban  la intervención de algún agente estatal capaz de proveerles calma.  Los cuerpos eran hallados en escenas montadas por su autor con detalles amenazantes por la técnica llevada a cabo; cuerpos desmembrados donde el torso era el protagonista y en cambio sus extremidades y la cabeza no se hallaban en la misma escena del crimen; si es que se podían encontrar. Escenas demarcadas por un mensaje escueto por parte del agresor ya que a los cuerpos forenses se les dificultaba la identificación de los cadáveres al disminuir la cantidad de indicios que se podrían encontrar justamente por la falta de partes del cuerpo– hay que tener en cuenta que al no aparecer la cabeza se reduce la posibilidad de encontrar piezas dentales y cabello, dos elementos fundamentales para la identificación de la víctima-. No hay que dejar de lado que estos hechos comenzaron en 1935, principios del siglo XX, una época donde los descubrimientos tecnológicos vinculados a la temática forense estaban empezando a desarrollarse. De modo que este homicida enigmático se encargaba de diseñar mensajes que denotaban un ingenio y un talento particular. Algunos lo compararon con Jack, El destripador, esa figura tan ficticia como real, un paradigma en cuanto a la nebulosa entre un hecho real y un hecho ficcional y todo el relato creado a través del rumor; del boca en boca, como en las leyendas y más tarde a través del fulgor de los medios de comunicación.
El primer cuerpo mutilado encontrado en Cleveland, en 1934,  fue un torso en la playa, “el torso playero” le llaman algunos.
                                  

Al año siguiente, se encontraron dos cuerpos más, con mutilaciones similares. Al parecer el asesino tendría una predilección por las víctimas de las periferias, gente sin protección y más bien dedicada al vagabundeo, aunque se deprende de algunas lecturas sobre este tema que también había matado a “blancos”.
Uno de los cuerpos contenía una mensaje singular, sobre la parte posterior de un muslo había dejado la figura del protagonista de una tira cómica llamada “Educando a Papá” (Bringing up father) que en Argentina fue publicado por el diario La Nación con el título de “Pequeñas delicias de la vida conyugal” La tira desarrolla las peripecias de un inmigrante irlandés en Estados Unidos, Jiggs (Trifón o Pancho en la traducción), quien se hace repentinamente millonario, pero no quiere abandonar a sus viejos amigos ni sus antiguas costumbres, para consternación de su esposa, Maggie (Sisebuta o Ramona), una arribista social encantada con su nueva situación la cual tiene un carácter dominante.
                                        

 
En ese mismo año Eliot Ness llegó a Cleveland llamado por la autoridad para hacer una limpieza de la policía corrupta. Cuatro personas habían muerto a través de mutilaciones cuando Eliot Ness empezó a buscarlo, según él, se trataba de un mismo autor mientras la policía del lugar se dedicaba a sospechar de consumidores de marihuana y de homosexuales – según afirman las fuentes que consulté a través de notas y posts de blogs-. Las improntas de los homicidios seguían ocurriendo, el nexo común eran las decapitaciones, en una ocasión se encontró la cabeza de una mujer en un lugar y su cuerpo en otro diferente.
                                 
                                       


A esta altura de la situación la prensa estallaba en rumores e información por lo que el autor misterioso estaba tomando protagonismo. Los asesinos seriales terminan dominando la atención de modo inevitable, hay en ellos un rasgo de vanidad y un intento de búsqueda de popularidad que nunca falla, mucho más si se dedican a plantar mensajes, no solo atractivos para todo el mundo si no también como un modo de desafiar y seducir al que los está atrapando. Un modo de entablar una relación seductora con la autoridad, un jugueteo simbólico.
En este caso, el autor era prolijo e higiénico, no se encontraban restos de sangre por lo que se entiende que existían varias escenas del crimen: una escena primaria donde daba muerte a la víctima y una escena secundaria donde dejaba el cuerpo expuesto, listo para su hallazgo.
A este supuesto único asesino se le atribuyeron 12 crímenes, entre ellos hombres y mujeres de clase baja; solo dos cuerpos fueron identificados y hubo al menos 10 sospechosos de ser autores de estos crímenes. Eliot Ness estaba perdiendo los estribos.  Se dice que los últimos cadáveres aparecieron en 1938. Los cuerpos encontrados presentaban todo tipo de características que llevan a la misma conclusión: esqueletos, mutilaciones; incluso en uno de los casos los forenses determinaron que el cuerpo había sido resguardado en un refrigerador durante un tiempo.
Eliot tomo una decisión más cercana a la necesidad de terminar con todo que de dilucidar el acertijo: ordenó incendiar en su totalidad una zona de asentamiento de vagabundos, Kingsbury Run. Una escena espectacular que nos hace pensar más en una técnica a lo gangster que en la solución de un detective mesurado y silencioso. Era también un mensaje para el asesino del torso, un mensaje caprichoso y desesperado. Y como detalle final, Ness ordenó a la policía una detención masiva de todos los merodeadores de la zona en esa noche del incendio.
Varios años después - más de una década dicen los que escribieron sobre este caso- Ness recibió cartas provenientes de una institución psiquiátrica que contenían referencias a los homicidios y burlas hacia el detective. Aunque esas cartas, por las pocas fotos que se pueden ver parecían más provenientes de un oportunista – quizás algún admirador del verdadero autor- Eliot Ness estaba convencido que eran el mensaje del verdadero asesino.
El caso nunca se cerró.
Eliot Ness murió en 1957.




Rostro del supuesto asesino según indicaciones de vagabundos de la  zona
                                                      
                                                   

Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Eliot_Ness
http://es.wikipedia.org/wiki/Bringing_Up_Father
http://camada30.fullblog.com.ar/el-asesino-del-torso.html




jueves, 24 de abril de 2014

Esos locos internos.

 
 
Al parecer la definición de enfermedad mental ha llegado al juzgado federal que se encuentra en la ciudad de Rawson, provincia de Chubut, que por otra parte es el encargado de recibir las denuncias que provienen de la Unidad Penitenciaria Federal N° 6.
 
Se han publicado en este blog, noticias relacionadas con suicidios producidos en la Unidad mencionada, de los cuales no se tenía conocimiento de las razones reales de tan drásticas decisiones. Como tampoco se tienen conocimiento de tantas otras cosas que suceden dentro de las unidades penitenciarias de todo el país.
 
Leyendo esta mañana un matutino chubutense, me encuentro con una "grata" noticia: los internos con enfermedades mentales, que se encuentran en la Unidad N° 6, serán trasladados a establecimientos que cuenten con asistencia psiquiátrica/psicológica, es decir: adecuados. El lugar elegido parece haber sido la "cárcel de Ezeiza".
 
Ante tamaña noticia, lo primero que deberíamos preguntarnos es: ¿De qué enfermedades estamos hablando? ¿Quién hizo el diagnóstico de tales enfermedades? ¿Cuándo se hizo?  y la pregunta fundamental: ¿Por qué no antes?
 
Este tema es traído a análisis para que, si sirve de algo, reflexionemos sobre la cantidad de reclusos con enfermedades mentales que se encuentran recluidos en Unidades "comunes", sin asistencia psicológica ni farmacológica.
 
Por último, y citando al Maestro Daniel Silva, uno de los mejores psiquiatras que tiene nuestro país, y médico legista, entre otras especialidades,  debemos considerar  aquellos reclusos que encontrándose detenidos, contraen HIV que muchas veces deriva en S.I.D.A, y que por supuesto no es tratado como corresponde, produciendo posteriormente  enfermedades mentales tales como son las demencias.
 
Lo referido en el párrafo anterior debe tenerse muy en cuenta al momento de una evaluación de los internos con enfermedades mentales. No imaginemos al enfermo mental como un simple delirante, como el "loco moral" de vieja data. En los establecimientos carcelarios encontraremos muchos más de los que podamos imaginarnos.
 
Solo con una adecuada búsqueda, diagnóstico y tratamiento podremos darnos cuenta de que existen enfermedades psiquiátricas que deben ser tratadas, porque aunque no lo notemos, eso  también es parte de la búsqueda de una resociabilización de la que tanto hablamos y pregonamos.

miércoles, 16 de abril de 2014

Graciela y Pablo, el orgullo de José.








 
 
 
 
 
 
 
Quizás José nunca imaginó que alguien le pondría su nombre a un premio, o si, lo cierto es que la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires decidió que así fuera.
 
 
Debo reconocer que tanto la Academia Nacional de Ciencias, como el premio José Ingenieros, eran para mi dos cuestiones desconocidas, hasta que, gracias a grandes profesores, por ende académicos, descubrí de que se trataba todo eso.
 
Decidido a investigar un poco más, encuentro que el Centro de Interdisciplinario de Investigaciones Forenses entregaría este año el premio José Ingenieros a quien realice, según un jurado de notables, el mejor trabajo sobre "Validación Forense en la Pornografía Infantil".
 
El tema en cuestión es, por donde se lo mire, como mínimo sensible. Tratar de aportar algo nuevo a la ciencia en el tema de pornografía infantil resulta un trabajo difícil, por la complejidad del tema y las múltiples facetas que esto puede acarrear.
 
Pero los Dres. Pablo Burgeño y Graciela Diletto decidieron que tenían algo para aportar al respecto y pusieron manos a la obra en esa ardua tarea. El resultado: un excelente aporte para identificar la edad de un menor en videos o fotografías encontradas en causas por pedofilia o pornografía infantil.
 
¿Quién hubiese pensado, años atrás, que sería posible poder conocer la edad de una persona al verlo en un video, o simplemente una foto?
 
Graciela y Pablo pensaron que eso era posible, y gracias a su trabajo y las demostraciones empíricas logradas, nos dieron una clase magistral de cómo el esfuerzo, el sacrificio y las ganas de aportar conocimientos científicos pueden más que cualquier otro impedimento, aún peleando contra la tecnología.
 
Todo esto resulta seguramente desconocido para quienes estén leyendo esta noticia, y seguramente este valioso aporte será reconocido, quizás, cuando tenga implicancia en alguna causa con repercusión mediática, no lo sabemos aún, pero será tal vez en ese momento, cuando los nombres de quienes trabajaron en esto, salgan a la luz. Es por eso que investigaciones de este tenor deben darse a conocer y que nuestra sociedad sienta orgullo de contar con personas como ellos entre nosotros.
 
 
La importancia de este trabajo nos inspira a todos a investigar, a saber que, a pesar de las dificultades, Argentina tiene y tendrá siempre intelectuales como ellos, dedicados, comprometidos firmemente con la sociedad, la ciencia y la cultura.
 
 
Es por eso, que desde este humilde blog, que intenta informar sobre temas relacionados con la criminología, criminalística y "afines", felicitamos y agradecemos a Pablo y Graciela, quienes tuvieron la dedicación, la paciencia, el tiempo y la determinación para aportar un granito mas de arena a la CIENCIA.
 
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 4 de abril de 2014

Linchamientos. ¿Charles Lynch vive en nuestros corazones?

  
Linchar: "Ejecutar sin proceso y tumultuariamente a un sospechoso o a un reo." 
Esa es la definición que nos da la Real Academia Española sobre el verbo "linchar", tan de moda y tan conjugado últimamente en nuestro país.

Charles Lynch fue un plantador de Virginia y revolucionario estadounidense que encabezó una irregular corte en Virginia para castigar a los lealistas durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Tras varios incidentes ocurridos en 1780, un grupo de jueces y oficiales de la milicia, entre los que se encontraba Lynch, descubrieron a un grupo de personas a los que acusaron de ser los causantes de una sublevación de lealistas en el sudoeste de Virginia. A los sospechosos se les llevó ante un jurado donde fueron absueltos de todos los cargos. Debido a esto, Lynch ordenó la ejecución de estas bandas, motivo por el cual hoy en día es recordado.

Al referirnos al sujeto que dio origen a la palabra "linchamiento, linchar" nos remontamos al siglo XVIII pero encontrándonos en el siglo XXI. Más de 200 años no alcanzan para que recordemos esto como algo aberrante y propio de otra época.

Leyendo y viendo las noticias de estos últimos días, en los que conmemoramos un nuevo aniversario de la sangrienta, injusta e ilógica guerra en Malvinas, pude observar cómo se mezclaban esos minutos de silencio por los caídos en la guerra, con personas que "ajusticiaban", si es que cabe el término, a un ladrón.

Reflexionando un poco y tratando de entender qué es lo que pasa socialmente para que, por un lado estemos pidiendo que no haya más guerra, que cese la violencia o que nos abrumemos con noticias de mujeres lapidadas en otros países por distintos motivos, pensando en la lejanía cultural que nos separa, y por otro lado viendo vecinos de nuestra ciudad capital pateando un ladrón hasta matarlo, es difícil poder llegar a comprender la disparidad de tales pensamientos y actos.

La justificación de que es el Estado el que debe hacerse cargo de la seguridad y no lo hace y por eso recurrimos al "linchamiento" público, como dos siglos atrás, no resiste ningún análisis a la luz de todos los avances en materia de seguridad, derechos humanos y hasta civilización que supimos conseguir desde la época colonial a la fecha.

Por supuesto que es el Estado quien debe velar por nuestra seguridad, no cabe duda alguna. No admite discusión. Cómo también corresponde al Estado el deber de educar a nuestros menores, brindarnos un sistema de salud satisfactorio, etc. pero evidentemente no es la salud ni la educación lo que agita los sistemas nerviosos de quienes piensan en linchar a un ser humano en la vereda, actuando como animales (de quienes nos queremos distanciar), es la "inseguridad" o la falta de seguridad, como prefieran. Eso que parece tan difícil de definir como de eliminar.

No existe país del mundo en el que no existan hechos de inseguridad, en mayor o menor medida, siempre existieron y siempre existirán, porque somos seres humanos, porque existe el bien y el mal, malos y buenos siempre van a estar y actuarán en consecuencia. Pensar en cómo lograr que el malo sea bueno o al menos no tan malo, es parte de pensar cómo mejorar como sociedad. Es una tarea que debemos darnos todos y que nada tiene que ver con pegarle a alguien hasta matarlo. Por una simple razón: ninguna vida vale más que otra.

Noten que ni siquiera se puede hablar de "ley del talión", porque al menos en ese caso podrían sacarle al ladrón lo que intentó robar y quedar saldados. En estos casos simplemente vale la humillación pública y la violencia en extremo, no importa cuáles sean las consecuencias.

Si el problema es que la justicia no funciona como debería, si los jueces no aplican la ley como deberían, si los policías no actúan como deberían, existen mecanismos totalmente legales, constitucionales, sanos, para poder expresarnos. Seguramente es mayor el deseo de venganza, el deseo de revancha en el momento de producido el hecho, pero nada, absolutamente nada justificará una acción como esta, o ¿a caso piensan, quienes participan de estos hechos, que nada les va a pasar? ¿Que están justificados por el "desamparo del Estado"? esto no existe como figura penal, no en estos términos. Dejemos que actúe la justicia y si no nos satisface la actuación de determinados funcionarios utilicemos los medios adecuados para poder reemplazarlos. Quizás el problema esté en que se confunden los términos de "justicia rápida" con el de "revancha","odio" y "saña", y eso no es justicia señores. Desgraciadamente para quienes así lo piensan, es justamente todo lo contrario a la definición de justicia en nuestro ordenamiento jurídico.

Una buena reflexión sobre el delito y la lucha contra el crimen, nos la da Garcia- Pablos quien nos alerta sobre problemáticas sociales que debemos tener en cuenta, además de lo ya expresado: "buena parte del crimen que una sociedad padece hunde sus raíces en conflictos profundos de esa misma sociedad: situaciones carenciales básicas, desigualdades irritantes, conflictos no resueltos, etc. Una ambiciosa y progresiva Política Social se convierte entonces, en el mejor instrumento preventivo de la criminalidad, ya que-desde un punto de vista etiológico-puede intervenir positivamente en las causas últimas del problema del que el crimen es mero síntoma o indicador. Los programas de esta orientación político-social son, en puridad, programas de "prevención primaria": genuina y auténtica prevención. Pues, si cada sociedad tiene el crimen que se merece, una sociedad más justa que asegure a todos sus miembros un acceso efectivo a cotas satisfactorias de bienestar y calidad de vida-en sus muy diversos ámbitos (salud, educación, cultura, vivienda, etc.) -reduce correlativamente su conflictividad y las tasas de delincuencia. Y los reduce, además, del modo más justo y racional compaginando la máxima efectividad con el menor coste social."

 
 
Por último, para aquellos que estén pensando en participar de algún linchamiento en estos días, les dejo un artículo de nuestro Código Penal (que es igual para todos, les recuerdo) que les servirá, quizás, para actuar en consecuencia.

 
 
ARTICULO 80. - "Se impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua, pudiendo aplicarse lo dispuesto en el artículo 52, al que matare:

 
 
2º Con ensañamiento, alevosía, veneno u otro procedimiento insidioso. "
 
 
Para aquellos que aún dudan del encuadre en el tipo penal descripto, repasemos algunos conceptos de alevosía:

 
 
 "Ocultamiento moral o material caracterizadores del homicidio proditorio y del homicidio insidioso, la alevosía le agrega la cobarde finalidad del autor de obrar sin riesgos para su persona".  Nuñez (Derecho Penal argentino, t. III, vol., I, ps. 37 y ss., Lerner, Córdoba, 1988) 
 
 


"No es indispensable que siempre medie la premeditación para que haya alevosía, como que ambas circunstancias se mencionan separadamente, y, en efecto, el criminal puede sentir de pronto la sugestión y el impulso de matar encontrando a la víctima inerte, indefensa, desprevenida, sin correr él, riesgo alguno" (7-4-33, J. A. 41-561). "La alevosía no requiere para su existencia el concurso de la premeditación"

 



Existen dos criterios para apreciar la alevosía: el primero, denominado "subjetivo", atiende primordialmente a los propósitos del agente, el modo de comisión y la situación de la víctima: la ley agrava la pena no por el estado de indefensión, sino por haber buscado el actor tal circunstancia o por haberse aprovechado de ella.


 

 

 

 

 

Como se puede observar, no existe distinción alguna entre lo descripto anteriormente y las situaciones planteadas.


 

 

 

 

 

Finalizando, espero, al menos, lograr que se produzca un poco de cordura en aquellas almas que sienten/piensan en el linchamiento como método de resolución de algún conflicto.