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miércoles, 19 de marzo de 2014

La provincia de las ventanas rotas.

 
 
Leyendo esta mañana uno de los diarios de mayor circulación en el país, encuentro una estadística que es por supuesto preocupante, referida a la cantidad de muertos por hora en la provincia de Buenos Aires, 1 cada 30 horas.

El gobierno provincial parece muy preocupado por la inseguridad, pero el dato más llamativo es que el Ministro de Seguridad parece tener una obsesión declarada en relacionar la cantidad de policías con la inseguridad reinante.

No niego de ninguna manera, como ya lo expresé anteriormente (ver post: 100.000 el número de la suerte), que un aumento en la cantidad de policías puede ayudar a prevenir el delito. Pero, a mi entender, es una solución que lejos de ser definitiva y seria es solo temporal y podría ser muy poco efectiva.

Si los problemas de base que generan un aumento en la inseguridad siguen existiendo, también seguirá en aumento el índice del delito.

Aquella persona que comete un delito por necesidad, lo seguirá haciendo aunque vea un policía en cada esquina. En igual situación se encontrará aquel que comete un delito por encontrarse bajo efectos de las denominadas "drogas duras", y así podríamos enumerar muchas más situaciones en las que el índice estadístico del delito no descenderá ante el aumento de policías en las calles. En el post mencionado anteriormente pueden ver el ejemplo de la ciudad de Rosario.

Quedó demostrado también, con el paso del tiempo, que el delito no bajó ante la legislación de penas más duras para ciertos tipos penales. Y es que no se trata de UNA cuestión en particular, sino de un conjunto de razones que deben ser atendidas con políticas públicas.

Aumentar las penas o aumentar los efectivos policiales NO hará disminuir el delito. Son pobres soluciones que servirán para tratar de transmitir a la sociedad que "algo se está haciendo". Pero ese "algo" no es correcto, ni efectivo ni mucho menos podrá ser duradero.

En la aplicación de medidas para frenar el delito deben tenerse en cuenta todo tipo de factores sociales, criminológicos, económicos, etc. todo en un conjunto, en un paquete de medidas que sean inclusivas e interrelacionadas. Por supuesto que entre esas medidas podremos encontrar el aumento de efectivos policiales, pero será sólo eso: UN factor entre muchos.

El Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires volvió a la carga con las comparaciones y las soluciones policíacas mágicas, al estilo Rudolph Giuliani en Nueva York en la década del 90 que a su vez fue inspirado en el modelo de "ventanas rotas" de James Q. Wilson.

Wilson nos decía que si en un edificio tenemos una ventana rota debe ser reparada inmediatamente para que los vecinos no rompan las demás al ver que esa ventana no se reparó oportunamente. Es decir: todas las infracciones deben ser sancionadas por mínimas que sean. Ergo: Tolerancia 0, lo cual no significaba solamente un aumento en la cantidad de efectivos policiales. Situación para la que no estamos preparados operativa y socialmente.

El problema es que esta no es la década del 90, no estamos en Nueva York, los problemas son totalmente distintos, los factores de riesgo también son distintos y la provincia de Buenos Aires no está preparada para un sistema similar. Ya se ha intentado, quizás con otro nombre, algo similar que solíamos denominar "mano dura", que tampoco dio resultado.

Por último, según el artículo mencionado en el primer párrafo de este post, el Ministro Granados hace mención a la cantidad de efectivos policiales en España para un territorio similar al de la provincia de Buenos Aires, explicando que en nuestra madre patria cuentan con 300.000 efectivos.

Rastreando otro matutino, esta vez español, encuentro datos oficiales realizados por asesores de la presidencia española que informan que España cuenta con 154.000 policías, Es decir, casi lamitad de lo que nos dice Granados.

Mientras nos empecinemos en creer en soluciones mágicas sin un proyecto de seguridad a largo plazo, comenzando por las bases del conflicto, la inseguridad seguirá aumentando.



 
 

viernes, 7 de marzo de 2014

Nadie puede prevenir lo que no conoce, por Lourdes Farall





El lunes 18 de Noviembre de 2013, caminando por el Palacio de Justicia de los tribunales de Talcahuano 550 donde está la Corte Suprema de Justicia de la Nación, vi un cartel que anunciaba la presentación de una nueva investigación exploratoria sobre las tasas de homicidios dolosos registrados durante el año 2012 en Ciudad de Buenos Aires y  los departamentos judiciales del conurbano bonaerense y La Plata. La noticia me pareció interesante porque es difícil encontrar tasas de homicidios dolosos oficiales y actualizadas.

La presentación era ese mismo día en la sala de audiencias de la Corte, en el cuarto piso, y estaba a cargo del Dr. Eugenio R. Zaffaroni, ministro de la C.S.J.N.
Hice una pausa en el recorrido habitual de mi trabajo porque me parecía que valía la pena hacer el esfuerzo por presenciarlo en vivo; además escuchar a Zaffaroni hablar siempre es un suceso.

Subí hasta la sala de audiencias y me acerqué a las mesas de acreditación. El pequeño problema era que yo no tenía acreditación de ningún medio periodístico ni formaba parte de ningún cuerpo judicial invitado. Me acerqué a la coordinadora y le comenté que solo tenía mi credencial de abogada para presentarle y que estaba haciendo una investigación para una tesis de posgrado en Investigación Científica del Delito, por lo que las tasas de homicidio que iban a publicarse en ese evento eran necesarias para mí. Me pidieron cordialmente que espere a que llegue la totalidad de los invitados y ocupen sus lugares: jueces, fiscales, miembros de diferentes institutos judiciales y personal de prensa acreditado.

Me quedé en la galería adyacente a la sala de audiencias donde estaban preparando un catering posterior al evento. En minutos, el cuarto piso se colmó de personalidades; trajes, zapatos brillantes y mozos, custodios, cámaras. En medio del caos me acerqué a otros organizadores y volví a repetir el speech. Una colaboradora de Zaffaroni me dejó pasar y me ubicó en la parte de atrás de la sala, el lugar reservado para la prensa. Nunca había cubierto un evento, no soy periodista, pero imité sus formas de trabajo.

Entró a la sala Zaffaroni junto a Juan Carlos Maqueda (Ministro de la C.S.JN) y a Arturo Puricelli. Zaffaroni comenzó a agradecer a todos los que colaboraron para que la investigación sobre tasas de homicidios dolosos durante el año 2012 pueda hacerse realidad. Es un proceso arduo el de recabar denuncias y datos para conformar un índice de criminalidad. Especifico, como era este caso: homicidios dolosos sobre una población de más 14.000.000 de habitantes. 

La lista de agradecimientos era más extensa de lo que me había imaginado, lo cual me dio la pauta del esfuerzo en su concreción. Una tarea de registro y compulsa expediente por expediente, en las palabras de Zaffaroni, una tarea de hormiga. Dio las gracias por la colaboración en la habilitación del acceso de la información al Ministerio de Seguridad, a la Secretaria de Cooperación, a la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal, al Ministerio de Justicia de la Nación, a la Agencia de Sistemas de Información, al Consejo de la Magistratura, a la Oficina de Estadísticas de la Nación, a la Procuración General de la Nación, a la Procuración General de Provincia de Bs. As., al Departamento de Planeamiento y Mapeo Criminal, a la Dirección General de sistemas de la C.S.J.N a cargo de Marcelo Catoira que ha desarrollado un Software para manejo de estadísticas; entre muchos otros ministerios y departamentos.

Una “tarea colectiva” una “obra común” al decir de Zaffaroni, un deber ético nombrarlos; y a mi parecer, además, una evidencia de lo fundamental de la creación de un software para el manejo de los datos de modo sistematizado, para que esa tarea producto de una obra común pueda realmente ser útil a la población.

El informe se divide en dos partes: Ciudad de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires (en este caso el esfuerzo es notable ya que a los colaboradores les llevó tres años concluirlo)

¿Qué nos dicen estas tasas? ¿Para qué existen? Zaffaroni dice que hay que tener un objetivo, que en su parecer el objetivo es alcanzable y que se trata de un objetivo preventivo basado en la profundización de estas investigaciones (de ahí su valor fundamental)

La meta a proponernos, según sus palabras, es alcanzar las tasas de Europa y Canadá que oscilan entre el 2,5 % y el 3%.

”Nadie puede prevenir lo que no conoce” como eje para valorar estos trabajos. “El primer paso es conocer lo que está pasando”

Luego indica que existen dos clases de víctimas:

Las victimas que se publican y las victimas que no se publican. De este modo se las estaría clasificando en victimas de primera categoría y en victimas de segunda categoría.
Concluye que en este análisis victimilogico la llamada “sensación” no tiene influencia, puede haber una sobrestimación de los hechos ocurridos en las zonas de menor tasa de delitos y una subestimación en las zonas de tasa más alta. Todo esto se evidencia en el volumen de investigación del expediente (algunos con poca cantidad de fojas)

La dinámica de los delitos y sus desplazamientos pueden ser descubiertos a través de los seguimientos en estas estadísticas. Lo que aún falta es una investigación sociología de carácter cualitativo. Zaffaroni sueña con un sistema de teleconferencias para unificar a recolección de datos con el resto del país.

Y concluye esta presentación afirmando que los homicidios dolosos son el indicador por excelencia de la violencia criminal no del delito ya que el delito como entidad abstracta no se puede medir. Lo que se muestra con esta investigación es un indicador de la violencia.
“Hay un derecho que no nos puede cancelar nadie, ni la más terrible de las dictaduras, que es el derecho a soñar; uno lo puede hacer solitariamente… puede soñar. Aunque sí se puede limitar, el temor a comentarlo a alguien en una dictadura, y aunque no sea una dictadura hay algo que sí nos lo puede limitar que es el temor al ridículo. Yo lo perdí, entonces me permito soñar. Tengo presente lo de Stuart Mill: Toda gran empresa primero se ridiculiza, después se discute, después se lleva a cabo. No tengo temor a la primera etapa. La violencia homicida, la violencia de muerte no se agota, por cierto, en el homicidio doloso (estamos marcando un índice). Pero la violencia puede ser hetero-agresiva o puede ser autoagresiva; y el derecho a la vida es el primero de los derechos humanos detrás de cada muerte violenta; en la perdida de algo irrepetible como es la existencia humana. Hay dolor, un inmenso dolor… hay un vacío, hay un duelo. De modo que la prevención de la muerte violenta debe ser una de las primeras preocupaciones de todo Estado.

Si no conocemos el fenómeno es muy difícil prevenirlo.”

El sueño al que se refería es una ley nacional de monitoreo y control de muerte violenta que abarque al suicidio (forma de autoagresión) y a los accidentes de tránsito.

“Creo que tener un órgano nacional que se ocupe de advertirnos dónde se producen perdidas de la vida humana -tengamos en cuenta que la muerte violenta es perdida de vida tal como es perdida de vida la que se produce por no tratar una enfermedad curable o tratable-. Creo que en este sentido, debemos tener en cuenta, siempre, que salvar una sola vida humana  que evita una muerte violenta es evitar, de alguna manera, un infinito.”
Aplausos. Flashes. Pasamos todos al ágape de recepción. 

II.- TASAS

C.A.BA: sobre una población de 2.900.000 habitantes arroja una tasa por 100.00 habitantes (forma de cálculo de tasa de homicidios internacional). Nuestra tasa en este caso es de 5.46 %, o sea arroja un total de 158 víctimas.

Se adjunta a disposición el Mapa de Calor que se refiere a la concentración de homicidios dolosos en viviendas precarias (este mapa puede chequearse en http://www.csjn.gov.ar/investigaciones/)

Para el análisis de los homicidios dolosos se divide la ciudad en dos partes (la zona sur y el resto). En la zona sur (Retiro- Barracas- Flores Sur- Villa Lugano) se advierte una tasa alta, de 10, 06 por 100.000 habitantes.

Hay una preeminencia masculina donde la incidencia de menores que no han alcanzado los 16 años de edad es del 1%. Del 5% en menores entre 16 a 18 años.

 En el resto de la ciudad la tasa es del 3,05 % por 100.000 habitantes.

Sobre el total de victimarios registrados el 17% son extranjeros. Quizás este dato derribe mitos que sostienen el rumor sobre la inseguridad delictiva que trae aparejada la permanencia extranjeros que vienen al país en situación de búsqueda laboral.

En cuanto a la relación previa entre víctima y victimario se arroja un resultado del 41% de homicidios donde la víctima y el victimario tenían una relación previa. Otro dato que refleja el contraste entre la sensación del miedo a morir en manos de un desconocido que viene a robar.

El 61% de estos homicidios se producen dentro del mismo barrio de origen.

La incidencia del arma de fuego en estos hechos es del 56% y la del arma blanca del 28%.

En cuanto al lugar de comisión: en la vía pública es del 62% y en domicilio particular del 21%, lejos quedan los comercios con un 8%.

En relación a la franja horaria: casi el 60% de los hechos se producen durante la noche o la madrugada.

La frecuencia por día de semana es del 64% en los finales de semana.

Los móviles son: la riña 39%, robo 15% y luego las cuestiones intrafamiliares – un dato que no hay que pasar por alto- del 9%

En el caso de la Ciudad de Buenos Aires se puede mostrar una dinámica general que vendría a ser:

AÑO 2010- TOTAL DE VICTIMAS: 168 – TASA: 5,81%
AÑO 2011- TOTAL DE VICTIMAS: 190- TASA: 6,57%
AÑO 2012- TOTAL DE VICTIMAS 158- TASA: 5,46%

CONURBANO: sobre una población total de 10.300.000 habitantes – abarcando 7 departamentos judiciales sobre un total de 40 partidos de la provincia de Buenos Aires- 
Arroja un total de 789 VICTIMAS, lo cual da una tasa de 7,66 sobre 100.000 habitantes.

Cabe hacer una comparación con la zona sur de la ciudad de buenos aires que arrojaba una tasa del 10,6, es decir, un porcentaje mayor que para la zona del conurbano.
Acudiendo al Mapa de Calor de la provincia de Buenos Aires también se puede observar una concentración. Allí se ve una concentración en los barrios de emergencia.

En La Plata se puede hacer alguna dinámica –como la que se hizo más arriba con la Ciudad de Buenos Aires-:

En 2012 en los 14 partidos que abarca el departamento judicial de La Plata el total de víctimas ha sido de 48 y se ve una baja en relación al año 2011 que arrojaba un total de 62 víctimas.

La tasa que da esto es de 4,13 por 100.000 habitantes en tanto que la tasa del 2011 daba 5,34%.

El número total de víctimas entre Ciudad de Buenos Aires y Conurbano es de 986. Lo cual arroja una tasa de 6,86%. 

La presente investigación puede verse detallada junto a los mapas de calor y a las tortas de porcentajes en: http://www.csjn.gov.ar/investigaciones/
Y la presentación del Mapa de Homicidios 2012 puede verse completa en: http://www.cij.gov.ar/nota-12496-Ra-l-Zaffaroni-present--una-nueva-investigaci-n-sobre-homicidios-dolosos.html


Lourdes Farall, Abogada, especialista en Investigación Científica del Delito, actualmente cursando la Especialización en Derecho Penal en la Universidad Torcuatto di Tella.