Translate

Mostrando entradas con la etiqueta seguridad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta seguridad. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de septiembre de 2014

El desamparo y la seguridad

Tristeza, lástima, pena, frustración, impotencia, son algunos de los tantos calificativos que se pueden agregar a la noticia que transcribo más abajo.
 
Soy de los que piensan que más seguridad no significa más policías, y más policías no significa más tecnología y más tecnología no significa que sea bien utilizada.
 
Escuchar un audio en el que se hace referencia a la falta de patrulleros en el conurbano bonarense, tan cuestionado y tan descuidado en materia de seguridad, realmente da pena. Que un solo patrullero deba recorrer dos barrios (supongamos dos efectivos por patrullero) quiere decir que dos agentes del orden deben garantizarles la presencia del Estado ([De seguridad, en este caso) a esos barrios.
 
Sigo sosteniendo que la seguridad comienza con la educación de generación en generación, acompañada con la cultura del trabajo. Pero cierto es, que la solución inmediata, palpable, y de "urgencia" ante la sensación de inseguridad, o la inseguridad, como quieran llamarlo, es la presencia del Estado, ergo: efectivos policiales recorriendo los barrios (Reitero que no es, a mi entender, la solución definitiva, ni mucho menos) y escuchar que un sólo patrullero se encarga de recorrer dos barrios, suena realmente muy duro.
 
Es una pena que se refuerce la seguridad, antes de algún comicio, y luego se retiren efectivos como si hubiesen cumplido con su deber. Desmontar las fronteras, trayendo gendarmes al conurbano para crear una imagen falsa de seguridad, termina siempre mal, vamos parchando y "atando con alambre" lo que debería ser una politica de Estado, una politica criminal a largo plazo.
 
les dejo la noticia, saquen sus propias conclusiones.
 
 
 
La falta de recursos que afecta a la policía suele ser tema de debate cada vez que se conoce un caso en el que los agentes ven limitado su accionar, en general por falta de elementos que son básicos para su desempeño.
 
Esta mañana se conoció un nuevo hecho que refleja las limitaciones de las fuerzas de seguridad: la oficial Déborah Sánchez se vio obligada a llamar al 911 para solicitar auxilio porque se había quedado absolutamente sola en la comisaría de Dock Sud junto a 30 prisioneros.
La mujer policía decidió pedir auxilio cuando escuchó que había ruidos en los techos de la dependencia y se asustó por la posibilidad de que se produjera un movimiento extraño con los reos.
 
La principal Sánchez se encuentra sola en la comisaría, con 30 detenidos y sin comunicación", se escucha en el audio que trascendió en las últimas horas. "Ahora damos una pasadita por ahí", responden desde otra dependencia policial. "Con una pasadita no alcanza, es una compañera de trabajo, hay que poner más gente", reclamó otro efectivo policial.
Finalmente se escuchó que otro agente revela otro dato que muestra las carencias de las fuerzas de seguridad: "Tengo un solo móvil para recorrer Dock Sud y Villa Tranquila".
 
 

miércoles, 19 de marzo de 2014

La provincia de las ventanas rotas.

 
 
Leyendo esta mañana uno de los diarios de mayor circulación en el país, encuentro una estadística que es por supuesto preocupante, referida a la cantidad de muertos por hora en la provincia de Buenos Aires, 1 cada 30 horas.

El gobierno provincial parece muy preocupado por la inseguridad, pero el dato más llamativo es que el Ministro de Seguridad parece tener una obsesión declarada en relacionar la cantidad de policías con la inseguridad reinante.

No niego de ninguna manera, como ya lo expresé anteriormente (ver post: 100.000 el número de la suerte), que un aumento en la cantidad de policías puede ayudar a prevenir el delito. Pero, a mi entender, es una solución que lejos de ser definitiva y seria es solo temporal y podría ser muy poco efectiva.

Si los problemas de base que generan un aumento en la inseguridad siguen existiendo, también seguirá en aumento el índice del delito.

Aquella persona que comete un delito por necesidad, lo seguirá haciendo aunque vea un policía en cada esquina. En igual situación se encontrará aquel que comete un delito por encontrarse bajo efectos de las denominadas "drogas duras", y así podríamos enumerar muchas más situaciones en las que el índice estadístico del delito no descenderá ante el aumento de policías en las calles. En el post mencionado anteriormente pueden ver el ejemplo de la ciudad de Rosario.

Quedó demostrado también, con el paso del tiempo, que el delito no bajó ante la legislación de penas más duras para ciertos tipos penales. Y es que no se trata de UNA cuestión en particular, sino de un conjunto de razones que deben ser atendidas con políticas públicas.

Aumentar las penas o aumentar los efectivos policiales NO hará disminuir el delito. Son pobres soluciones que servirán para tratar de transmitir a la sociedad que "algo se está haciendo". Pero ese "algo" no es correcto, ni efectivo ni mucho menos podrá ser duradero.

En la aplicación de medidas para frenar el delito deben tenerse en cuenta todo tipo de factores sociales, criminológicos, económicos, etc. todo en un conjunto, en un paquete de medidas que sean inclusivas e interrelacionadas. Por supuesto que entre esas medidas podremos encontrar el aumento de efectivos policiales, pero será sólo eso: UN factor entre muchos.

El Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires volvió a la carga con las comparaciones y las soluciones policíacas mágicas, al estilo Rudolph Giuliani en Nueva York en la década del 90 que a su vez fue inspirado en el modelo de "ventanas rotas" de James Q. Wilson.

Wilson nos decía que si en un edificio tenemos una ventana rota debe ser reparada inmediatamente para que los vecinos no rompan las demás al ver que esa ventana no se reparó oportunamente. Es decir: todas las infracciones deben ser sancionadas por mínimas que sean. Ergo: Tolerancia 0, lo cual no significaba solamente un aumento en la cantidad de efectivos policiales. Situación para la que no estamos preparados operativa y socialmente.

El problema es que esta no es la década del 90, no estamos en Nueva York, los problemas son totalmente distintos, los factores de riesgo también son distintos y la provincia de Buenos Aires no está preparada para un sistema similar. Ya se ha intentado, quizás con otro nombre, algo similar que solíamos denominar "mano dura", que tampoco dio resultado.

Por último, según el artículo mencionado en el primer párrafo de este post, el Ministro Granados hace mención a la cantidad de efectivos policiales en España para un territorio similar al de la provincia de Buenos Aires, explicando que en nuestra madre patria cuentan con 300.000 efectivos.

Rastreando otro matutino, esta vez español, encuentro datos oficiales realizados por asesores de la presidencia española que informan que España cuenta con 154.000 policías, Es decir, casi lamitad de lo que nos dice Granados.

Mientras nos empecinemos en creer en soluciones mágicas sin un proyecto de seguridad a largo plazo, comenzando por las bases del conflicto, la inseguridad seguirá aumentando.



 
 

martes, 18 de marzo de 2014

Del Chapo al Mencho?

Aparentemente se está gestando en México la idea de que un nuevo cártel de drogas pasará a reinar en el país, con intenciones de seguir su rumbo hacia Sudamérica.
 
 
Se trata del cartel Jalisco Nueva Generación, quienes, según dicen, cuentan con un poderío económico que vas más allá de lo pensado.
 
Si bien la revista Forbes había colocó entre sus filas al famoso "chapo Guzman" entre los hombres más ricos del mundo  (N° 67), al parecer vamos a tener que acostumbrarnos a escuchar este nuevo nombre, del cual no se sabe mucho (al menos en Argentina) pero parece tener ganas de establecerse tanto en Sudamérica como en todo el mundo.
  
Este cártel suele ser denominado también "los mata zetas" quienes aparecen hace aproximadamente tres años hacían alarde de ser un grupo para militar, cuyo objetivo era eliminar los sicarios pertenecientes a "Los Zetas", aunque luego dejaron de entrever que sus aspiraciones iban mucho más allá.
 
 
Nemesio Cervantes, alias "el Mencho" es el ahora identificado como el líder de la agrupación, cuyo hijo fue abatido por fuerzas federales mexicanas el 30 de enero pasado, también identificado como el segundo de la organización, "El Menchito", pero según investigaciones de fuerzas federales mexicanas, en realidad quien está al frente del cartel no es el denominado "Mencho", sino sus cuñados (Los cuinis).
 
El brazo armado que tendrían los integrantes del cartel de Jalisco es el denominado "los viagras", ex integrantes de los "caballeros templarios".
 
Así es como, de a poco en Argentina, si el avance del narcotráfico sigue avanzando, quizás, nos tendremos que empezar a familiarizar con algunos de estos nombres.
 
En términos futbolísticos estaríamos dejando de lado el 5 a 0 con Colombia para fijarnos en cómo eliminar a México del mundial.
 
 
Links de interés:
 

lunes, 17 de marzo de 2014

¿De qué hablamos...?

¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? preguntaba Andrés Calamaro allá por los años 90 en una de sus canciones. Creo que podríamos cambiar la pregunta y re formularla: ¿de que hablamos cuándo hablamos de narcotráfico?. Claro está que el cantante por aquella época tampoco tenía clara la respuesta. Hoy, nosotros tampoco tenemos clara la respuesta ante el flagelo del narcotráfico en la Argentina.
 
Es que el tema del narcotráfico está en las entrañas de nuestra sociedad, y a tal punto ha llegado que encontramos narcotraficantes infiltrados en fuerzas policiales. Ya no se trata de policias corruptos solamente, sino de fuertes vínculos de los denominados "narcos" con las fuerzas que deben combatirlos.
 
Entonces ¿Dónde empezar a buscarlos si llegamos a tenerlos dentro de las fuerzas? les dejo un artículo que lo dice todo, que encontré en el diario perfil de hoy.
 

miércoles, 5 de marzo de 2014

El mito del aumento de penas para disminuir el delito, el ejemplo colombiano.


Siempre que se habla de reformar el código penal, surgen voces sobre el aumento o disminución de algunas penas en los tipos penales, por lo cual hay que ser cuidadoso.

Aumentar las penas no significa que disminuya el delito. Está comprobado (como lo dije anteriormente con la “Ley Blumberg”) que esa hipótesis está descartada.
 
A modo ejemplificativo, con la colaboración  de la Dra. Tamara Ramirez, quien  desde la ciudad de Popayam, departamento de Cauca nos ha enviado un valioso material sobre este tema, y a quien agradezco mucho su aporte, demuestra con cifras que tampoco se logra una disminución del delito al aumentar las penas.
 
En esta ocasión profundizamos en el delito de abuso y haciendo un seguimiento de los delitos contra la libertad, integridad y formaciones sexuales los cuales reformó la ley 890 en el año  2004 aumentando la pena en la tercera parte respecto del mínimo y en la mitad respecto del máximo, así las cosas, el delito de acceso carnal violento pasó de 8 a 15 años a una pena de 10 a 22 años.
 
Pese a esta reforma, según datos de la Fiscalía General de la Nación Colombiana, cada año 200 mil niños son abusados sexualmente.
 
Tanto UNICEF como todas las instituciones y ONG involucradas coinciden en que las agresiones sexuales contra menores en Colombia van en ascenso.
 
Durante el 2006 un año después del aumento de penas mencionado, el abuso sexual infantil en Colombia aumentó en un 6% respecto al año anterior. 
 
Para el 2008 Los casos reportados de abuso sexual de niños menores de 10 años en Colombia  aumentaron un 62,4 por ciento en los primeros seis meses del 2008, al pasar de los 2.449 de 2007 a 3.977.
 
Según el Instituto de Medicina Legal Cada 14 minutos se presume que se presenta un caso de abuso sexual contra un menor de edad en Colombia, que es denunciado.
 
 Este tipo de reformas que incrementan la pena han sido moneda corriente en Colombia, especialmente para abordar el tema del narcotráfico, el cual no resiste un análisis debido a la situación colombiana frente a este delito.

Links:


Alberto Föhrig, sobre el narcotráfico

Les dejo un link muy interesante, para aquellos que no pudieron escucharlo hoy por la mañana, de un reportaje realizado por Marcelo Longobardi sobre el narcotráfico y su instalación en Argentina.

El entrevistado es el especialista en estos temas Alberto Föhrig, aportando datos puntuales de singular importancia, sobre un tema que de a poco se desarrollará en este blog.

Link: http://marcelolongobardi.com/entrevistas/alberto-fohrig-el-gobierno-nacional-no-ha-acertado-en-las-politicas/

jueves, 27 de febrero de 2014

100.000, el número de la suerte.


Cien mil habitantes es la población aproximada de mí querida ciudad  de Trelew, en la provincia de Chubut. Aparentemente, el Ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires considera que es necesaria esa cantidad de hombres afectados a la función policial para "estar cerca de la solución del tema inseguridad".

La provincia de Buenos Aires tiene aproximadamente 16.000.000 de habitantes, de los cuales casi 10.000.000 habitan en el denominado conurbano bonaerense, lugar donde se detectan y denuncian la mayor cantidad de delitos.
Es decir que si tomamos en cuenta el conurbano bonaerense estaríamos hablando de necesitar 1 policía cada 100 habitantes. Se está abarcando el tema de la seguridad como una simple fórmula matemática: más población = más policías. Si tomamos toda la provincia sería 1 policía cada 160 personas, aproximadamete. Nada se dice sobre el origen de la problemática de la inseguridad. Es tan básico el razonamiento ofrecido que elude el análisis más elemental, que surgirá si al menos se pudiesen responder algunas de estas preguntas: ¿quiénes delinquen? ¿Por qué? ¿Cuántos son reincidentes? ¿Cuáles son los sectores más afectados por la inseguridad? ¿Qué delitos se están tomando en cuenta? ¿Están los agentes del orden público realmente bien pagos, preparados, y con la tecnología adecuada para la tarea que se les encomienda, o es sólo una cuestión de sumar gente? ¿Cuentan con los elementos necesarios para realizar su tarea? ¿Se toman en cuenta los sectores vulnerables de la sociedad?

Estas son algunas de las preguntas mínimas que deberíamos hacernos al momento de hablar de inseguridad. No se trata de sumar policías o fuerzas de seguridad en la calle en forma mecánica, siguiendo una proporción con la cantidad de habitantes o de delitos, porque aunque tengamos un policía en cada esquina tendríamos hechos delictivos a la orden del día.


Sinceramente me llama mucho la atención que un representante del poder ejecutivo de la provincia más grande del país analice de esa forma las posibles soluciones para disminuir la inseguridad, o al menos "estar cerca".

Y, por sobre todas las cosas, no se están tomando en cuenta aquellas personas que hoy están detenidas y que pronto obtendrán la libertad, sin trabajo estable, sin oportunidades en una sociedad que les será hostil y que muy probablemente volverán a delinquir por el fracaso de la pretendida re sociabilización, que en algunos casos es "sociabilización" , ya que muchos no han sido sociabilizados alguna vez.
Entonces deberíamos, según la teoría del ministro de seguridad, agregar más policías, por si acaso.

Está de más decir que me parece poco serio esa postura, así planteada. Por supuesto que es necesaria la presencia de las fuerzas de seguridad para combatir el delito. Pero sugiero realizar un análisis sociológico/criminológico. ¿Por qué se delinque? por ejemplo. Eso lleva mucho tiempo de ensayos en áreas de política criminal de cada jurisdicción.

Si la solución fuera simplemente sumar miembros a las fuerzas de seguridad, muchos países del mundo tendrían resuelto el tema de la inseguridad hace tiempo.
Fuente de la noticia: DiarioLa Nación, 27 de febrero
  ROSARIO SIEMPRE ESTUVO CERCA.


Actualización del artículo:   "100.000, el número de la suerte". Al respecto ,  decidí que era necesario realizar algunas consideraciones que sustentan el mismo y actualizarlo.

Para ello, elegí tomar a modo de ejemplo la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, ciudad que tiene constante lucha contra el narcotráfico, bandas de narcotraficantes que matan gente inocente y un sin fin de hechos violentos que se dan día a día en esa hermosa ciudad.

Me pregunté entonces, ¿cuántos habitantes tiene la ciudad de Rosario? ¿Cuántos policías tiene la ciudad de Rosario? ¿Serán insuficientes?.

El resultado fue el siguiente: Rosario tiene una población aproximada de 950.000 habitantes, según el último censo y cuenta con 5.500 policías, que dependen de la Unidad Regional II.

Ante tanto clamor popular por incorporar más policías en la provincia de Buenos Aires, me dediqué a hacer la cuenta matemática abordada en el artículo anterior. El resultado es 1 policía cada 172 habitantes (recordemos que en el caso planteado por el ministro de seguridad de la provincia de Buenos Aires, el número indicaba 1 policía cada 160 habitantes).

Este es sólo un ejemplo de que el delito no se combate SOLAMENTE con mas policías. Que deben tenerse en cuenta otras cuestiones, sociales, criminológicas, realizadas por especialistas en cada área, tal como fuera desarrollado en el artículo anterior.

¿De qué nos sirven más policías en las calles sin la capacitación adecuada, por ejemplo? En el caso testigo de Rosario vemos como con una proporción muy parecida a la que plantea el ministro de seguridad, no pueden hacer frente a los hechos violentos que viven día a día, quedando demostrado que no se trata solo de cantidad, si no de calidad, de gente experta en distintos temas, de inteligencia criminal y, como siempre digo: de una adecuada política criminal a largo plazo, de compromiso de las fuerzas de seguridad con el trabajo, etc.

Les dejo algunos links de interés que fundamentan el presente artículo y demuestran el fracaso en que puede convertirse pensar la seguridad como un problema de falta de policías.


Guerra narco en Rosario

Rosario violenta

cantidad de habitantes

cantidad de policías